17-2-05

Producciones culturales . Proyecto Venus en Clarin Digital

Centenares de artistas se convocan a través de Internet para generar proyectos culturales autogestionados.

por Gustavo Stancanelli en Clarín Digital
http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_2005/0,3813,813,00.asp

El Proyecto Venus es una inmensa red abierta de artistas de diversos géneros, intelectuales, periodistas, profesionales y expertos en tecnología que se conectan en la web para compartir y producir todo tipo de experiencias. Según su propia definición, es una microsociedad que se articula por medio del espacio virtual, pero que también alienta los encuentros cara a cara, donde el cruce de información y servicios se lleva a cabo en función de la creación y gestión de las propuestas que nacen de sus integrantes.
Una de sus características, es la moneda de intercambio Venus, a través de la cual se realizan las transacciones que se gestan a partir de la oferta y demanda de bienes y servicios culturales. El objetivo no es la acumulación –capitalistas avaros abstenerse- sino que circule y pase por todas las manos posibles, porque eso denota que el nivel de participación y cooperación es alto.
“Queremos hacer que más gente se involucre y participe de manera activa por medio del sitio, hacerlo más multimedia, que los miembros que tienen una actitud pasiva, pasen a plantear sus propias ideas y traten de llevarlas a cabo”, explica Lara Correa, la joven y multifacética administradora del sitio.
Más de 500 personas, grupos y redes forman parte de Proyecto Venus; otras 900 reciben el boletín semanal con novedades y 30.000 navegantes al mes visitan el sitio y consultan, entre otras cosas, la prestigiosa agenda de eventos. Desde sus comienzos en el 2001 hasta el momento, se produjeron 30 proyectos compartidos por la comunidad venucina.
La familia venucina es amplia y forman parte de ella destacadas figuras de las artes y la cultura local. Su funcionamiento interno es como una especie de democracia directa, donde todos proponen y opinan en función de las iniciativas que se quieran llevar a cabo.
Lara, sin demasiadas vueltas, lo define de esta manera: “Partimos de la idea de crear, antes que nada, un club de amistad e intercambio, pero para tal fin es fundamental que cada uno ponga algo de sí, que aporte a la creación”.
Entre las áreas más activas del proyecto se encuentra la Academia, una serie de cursos intensivos donde por muy poco dinero –se puede pagar mitad en Venus, mitad en pesos- se ofrecen clases, entre otras cosas, de diseño web, photoshop y seminarios de fotografía contemporánea y de montaje y embalaje de obras de arte, todos con el objetivo de financiarse; las constantes invitaciones a participar de festivales en Italia, Nueva York o cualquier parte del planeta y la trascendencia internacional, que se refleja en la nacionalidad española, uruguaya, brasilera e inglesa de algunos de sus miembros.
El ciberespacio se alimenta de variados contenidos y Proyecto Venus le aporta, más que nadie, una buena dosis de ideas propias e innovadores, participación y compromiso con el mundo de la cultura.
Ramona, la prestigiosa
La revista de artes plásticas es otro de los emprendimientos de la Fundación START. Desde sus páginas los mismos artistas escriben y polemizan sobre la actualidad del arte y sus condiciones de producción entre muchos otros temas. A mediados de este año, se realizará el festejo de su 5° aniversario y lanzará un número especial. Una integrante de su staff, Milagros Velasco, cuenta que “la edición se está preparando con los artículos de 50 artistas y se hará una presentación especial para recibirla”.
Ramona se vende en quioscos de revistas, cadenas de librerías y por suscripción, aunque el que se encuentre de paseo por el exterior también puede conseguirla en, por ejemplo, el MOMA –Museo de Arte Moderno de Nueva York-.

Todo tiene un comienzo –start-
La fundación START –Sociedad, Tecnología y Arte- es la promotora de Venus. Desde ella se disparó la idea de construir un espacio autogestionado, que devino en una de las más originales y prolíferas comunidades culturales. Su misión es la de crear nuevas formas de vida social a través del uso de las tecnologías digitales.
Desde el ciclo Plácidos Domingos, una serie de 13 multitudinarias reuniones durante el 2001 de las que participaron profesionales en filosofía, literatura y ciencias sociales en general, se echaron las raíces de lo más tarde se transformó en Proyecto Venus.
START funciona gracias a los aportes voluntarios y a la búsqueda de financiamiento en organismos y otras fundaciones nacionales e internacionales. Recibió la beca Guggenheim y el apoyo del Fondo Nacional de las Artes y el Fondo de Cultura de la Ciudad.