17-12-00

Sobre Fiesta Ramona Fin de Milenio

Pablo Schanton reflexiona sobre el fin de un milenio y el comienzo de lo nuevo a partir de la fiesta ramona.

Este año vivimos en estado de "Por lo menos". "Y, por lo menos tenés (trabajo/ salud/ dinero/ amor)": se oye, decimos. Sí, si algo caracteriza este debut delarruísta es esto de vivir "por lo menos". Hasta la "Onda Cool" encarnada por el Soho de Palermo y sintetizada en el living mal calcado de la Wallpaper ratifica la "discreción" de los tiempos que corren. Microconsumismo diseñado para una clase media alta que busca distinguirse de "la recesión de los otros". Si el chabón (el neo lumpen) hace de la calle su casa y del umbral, su asiento; al "Cool" le toca fetichizar el sofá dentro de su burbuja diseñocrática. Más aún, la llamada "Toma de espacio público" más publicitada que es el festival Buen Día no pasa de ser un esponsórdromo con nostalgia de kermesse y bandas de la calle Bond. Ahítos de los significantes burgueses de los que sus padres psicoanalizados se sentían culpables, "los chicos ricos que tienen tristeza" pisan nuevo milenio canonizando al gourmet bajo la confusión publicitaria que iguala placer a "comer bien". Todos quieren probar el Sushi como si fuera el nuevo punto G. El arrollado ése de pescado crudo concentra a la vez la New Age "orientalista" (¡todos a yoga!) y el ejercicio de distinción y narcisismo necesario para "sentirse bien con uno mismo, etc.". Justamente en semejante contexto de recesión económica y cultural, estalló la Fiesta Ramona De Fin De Milenio en la Galería Roberto Martín el miércoles pasado. Y si de alguna cosa nos acordamos en cada fiesta que se disfruta a pleno es de que la vida vale la pena vivirla "por lo más". No en vano, el jolgorio venía homenajeado: Juan Calcarami brillaba a pesar de su ausencia desde su aura vitalista. Con su The Age Of Communication, Calcarami había promovido la bisagra que en los 90s puenteaba dos rituales: 1) El de la generación de la Primera Bienal (post- Parakultural, digamos, post-Batato: De Loof a la cabeza) que elevaba el diseño de indumentaria hasta las Bellas Artes y 2) la explosión rave de cinco años atrás donde las pastillitas de E entran a tallar neuronas a lo loco. En la Age, por última vez las generaciones culturales dialogaron y por primera vez convivieron naturalmente arte, moda y djs (hoy día la combinatoria es obligada a la hora de abrir un "espacio cultural" que se precie, ah, y el sushi). Inolvidable: en la Age, uno tenía a disposición hasta una biblioteca (por suerte, el Pop Hotel intenta ser a su modo la adaptación del mondo Age a la Buenos Aires Zara que simula consumismo y "buen gusto" de diseñador). La cuestión es que las raves de Parque Sarmiento barrieron con el modelo Age de cultura festiva. La pastillita fue la contraseña sensorial que permitía la comunión de la pista, convertida ahora en centro absoluto del evento. Los artistas abandonaron la escena. Entonces, para algunos, la combinación de "toqueteo y tactilidad" comunitaria que provocaba el E amortiguaba el "miedo al contacto" mientras a muchos amigos el análisis le daba positivo... Con el Extasis se desplazó la tensión careta de la cocaína y se ganó una sensibilidad que se orientaba hacia una femeneidad más profunda que la que se consigue pintándose los labios. Lo que no sabíamos era que todo iba a
desembocar en un histeródromo insoportable (sólo soportable en Pachá, y no siempre, ojo).Sin querer, la ramona armó la primera fiesta notablemente post-rave, post-E, post-Dj culture, post- 90s. Post, bah. Dentro de ella se comentaba que parecía ayudarnos a retroceder todavía más atrás de la Age: hasta las fiestas Nómades del Club Eros. Se volvía a respirar la onda "A pasarla bomba que se viene todo abajo" de los tiempos en que cabalgábamos el apocalipsis de la hiperinflación a caballo de la cumbia y la democratización del drag (poco antes de que El Condón Clú lo "estonizara" todo). Sintonizada con los rankings actuales que proponen joda ("música arriba") para equilibrar recesión (de Celia Cruz a Bersuit pasando por La Mosca), en la Fiesta ramona lo que menos importó fue el "set del dj" (se bailó Madonna, con esto ya está todo dicho). Y si el calor despertaba la sangre y quitaba remeras, entre los más jóvenes (¿la Generación Ex?) había algo de "analfabetismo bacanal " y la cosa se ponía más eufórica que intensa y bastante agresiva (¿o sádica?) de a
ratos. O, simplemente, "Porky's" en directo desde la Prilidiano Pueyrredón. El "pogay" que se bailó con "New York City Boy" fue medio bestia y hubo que lamentar moretones: ay, esa Chongo Envy, ese concepto de que divertirse, se divierten los varones y los futboleros, ¿no es demasiado mediática, chicos? El vitalismo, el culto a Dionisios, el SIDA y la biblioteca de la Age volvían a la memoria cada vez que Calcarami era mentado. Y aunque parezca anticuado, "libresco" y todo eso, la verdad que se extrañan un poquitín esos
tiempos menos permisivos (había menos falsos "bi") en que todavía se hablaba del "Sistema" y la represión, se leía sobre el panóptico de Foucault, el gasto de Bataille, las máquinas deseantes de Deleuze-Guattari, el placer de Barthes y el carnaval de Bajtín: ¿será que no hay buena fiesta sin un buen guión? Como sea, si algo aprendimos de Roberto Jacoby como letrista y organizador es que el hedonismo y la celebración son también manifestaciones políticas y una fiesta es, al fin y al cabo, una obra de arte. ¿Tendremos que avisarnos de que ya es hora de volver a divertirnos? Anoche en el Pop Hotel, hablábamos con uno de los djs Pareja sobre lo "trash" que había sido la Fiesta ramona y lo bien que venía eso en medio de tanta "onda cool". De fondo para nuestra conversación (bailar no daba), flotaba un Deep House color beige que no movía ni a las moscas. Eran las seis de la mañana y nos aburríamos de ver a djs poner y sacar platos negros con rayitas. Un plomazo.
Efectivamente: la escena porteña post-rave es un plomazo. Hasta Brandon (lo alternativo de lo alternativo, se supone; el club del año, se asegura) se ha puesto bastante "cool" (con lo bueno que estaba al principio) y más a causa de los parroquianos que de las buenísimas intenciones de la gran Lisa & Cñía. A despertarse. No sólo ya no tenemos un mango, sino que también nos estamos aburriendo de lo lindo. De lo cool.