"ramona salio a la calle" (La Nación, 05-05-00)
5-5-00

Ramona salió a la calle

Ramona salió a la calle. La Nación, Viernes 5 de mayo de 2000

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=191825&high=ramona%20calle

En nuestro amodorrado panorama de revistas de arte contemporáneo, acaba de aparecer Ramona, una publicación sencilla en el diseño e inteligente por su perfil editorial. Auspiciada por la Fundación Start, tiene como miembros del staff al coleccionista Gustavo Bruzzone (editor responsable), el artista y sociólogo Roberto Jacoby (concept manager), la también artista Marula Di Como (realización) y Ros y Gastón Pérsico (área de diseño).

Aunque dedicada a la artes visuales, Ramona sólo contiene textos. Igualmente, encontró la manera de poner figuritas en internet, un soporte hoy tan caro a todos. (Los textos: en la edición en papel que se distribuye gratuitamente en varios espacios de arte de la ciudad; las imágenes: desde mayo, en la dirección www.cooltour.org

Sí,objeto desmembrado, Ramona resume la histeria fragmentada del hombre-espectador de nuestros días. A la vez que denuncia, sin pretenderlo, la falta de apoyo de los que tienen plata. El proyecto va destinado a los intelectuales, por supuesto, pero ellos también se merecen una revista con más producción. Sus escasos medios, sin embargo, no la privan de ser un experimento sofisticado.

Las colaboraciones van firmadas por críticos, poetas, ensayistas -un buen número de ellos con nula exposición pública- y artistas. La opinión de estos últimos hace una de las mayores delicias de estas veinticuatro páginas, ya que, en general, la mirada que se tiene del arte no es la de sus protagonistas. Aquí están.

El género predominante en este primer número es la reseña de exposiciones. Los registros varían, desde la crítica sesuda hasta la nota de color sobre una vernissage . El humor, en cambio, es una constante que aflora en muchos textos y, muy especialmente, en los títulos. A veces, también, se ofrecen dos artículos sobre un mismo tema. Esa alternancia de ritmos hace de la lectura de Ramona algo agradable, a la vez ligero y revelador. Y llegados a este punto, una de las cosas que parece revelar Ramona es cierta sensibilidad común a la mayoría de los colaboradores, sensibilidad que siempre se percibe en charlas espontáneas pero que hasta ahora no emergía en producciones textuales. Se trata de un pathos saludablemente escéptico, pero circunscripto al placer que producen las prácticas eminentemente visuales. Los "ramones" militantes detestan toda propuesta neoconceptual; les quitan el derecho de provocar emoción. Así, su postura se vuelve inflexible. Corre, en fin, el riesgo de ser reaccionaria.

Fuera de las reseñas: con justicia, Jacoby despedaza el libro de Sebreli en el único comentario bibliográfico; Ballesteros, Hasper, Kacero y Siquier presentan su Manifiesto frágil; Sergio De Loof mantiene un diálogo informal con Pablo Suárez -por momentos delirante, por momentos muy íntimo-, que hace transparentes el mundo de uno y otro.