Loca como su madre (La Nación 11-05-2001)
11-5-01

"Loca como su madre"

"Loca como su madre" La Nación, Viernes 11 de mayo de 2001 por Santiago García Navarro

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ARTE: Loca como su madre

Como la prostituta que justificó tantos cuadros de Berni, de quién tomó su nombre, la revista de artes visuales Ramona es la provocativa y comentada del país. VIA LIBRE invitó a artistas e intelectuales a reflexionar sobre este fenómeno editorial, que contra toda lógica no incluye imágenes, y se apropió en estas páginas de algunas de sus señas particulares
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Viernes 11 de mayo de 2001
Esta no pretendía ser una nota de efemérides, pero terminó siéndolo por obra del destino. Ramona cumplió un año justo el 27 de abril, es decir, un día después de que surgiera la idea de hablar de ella en estas páginas. Es más, el martes último salió el número 12, que festeja el primer aniversario. Lo que se dice sentido de la oportunidad.
Más allá del cumpleaños, Via Libre quería hablar de "la mejor revista literaria que sale ahora", como opinó Ricardo Piglia, porque es un rotundo fenómeno editorial y de escritura. Editorial:porque es la revista local de arte más leída -lo cual no siempre coincide con el volumen de tirada, pero sabemos que la sensación térmica tampoco cincide con la temperatura y es más importante-, porque es un paradigma de publicación independiente, porque excede el típico -es decir, no problemático- circuito de una revista y se transforma en órgano de debate, de pelea, de catarsis, de ¿revolución?
De escritura: porque es una revista polifónica, con casi tantos escritos como autores, tantas ideas como escritos y tantos estilos como ideas; porque es osada para hablar; porque está llena de ironía, de provocación, de ingenio. También de basura y estupidez. Auténtica polifonía.
Como se dijo, Ramona no es una revista de literatura, sino de artes visuales y, lo que es más notable, la timonean y escriben principalmente artistas. Así que, en principio, no es palestra de críticos u otros habitués de la práctica discursiva, aun cuando a éstos no se les escamotea lugar.
Tampoco es obra de un cenáculo, pero es cierto que existe un núcleo de editores y colaboradores fanatizados que vela por su integridad. Al grupo le toca reunirse para discutir el material que, vía mail, llega desde los destinos más impensables, divertirse poniéndole títulos, y bajar al papel y a la red un proyecto que tiene demasiados visos de irrealidad.
Una última nota decisiva: Ramona es iconoclasta. Se ocupa de las artes visuales, pero niega las imágenes. Dos razones, por lo menos, justifican la paradoja: una, potenciar el discurso escrito como creación, no como dependiente de la imagen. Dos: revertir la carencia general de textos que lastima históricamente al circuito plástico argentino.
Gustavo Bruzzone, fiscal y uno de los grandes coleccionistas de arte argentino de los años 90; Roberto Jacoby, ex Di Tella, autointitulado "uno de los primeros artistas conceptuales del mundo"; Rafael Cippolini, polígrafo (aunque le moleste el rótulo); Cecilia Pavón, poeta y narradora autoproclamada feminista, yFernanda Laguna, poeta-pintora, dueñas de la marca Belleza yFelicidad; Luis Lindner, artista experto en temas pampeanos y mente demencial; Iván Calmet, también artista, uno de los Jinetes del Apocalipsis ahora con base en Buenos Aires; Nicolás Guagnini, artista erudito residente en Nueva York; Diana Aisenberg, pintora, autora intelectual de una enciclopedia abierta y polimorfa; Ernesto Arellano, ceramista en tiempos de alta tecnología; Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico, modernos espíritus multimedia; Marula Di Como, coordinadora espiritual de la revista; Carlos Moreira; poeta y dramaturgo exquisito y esquivo. Arrellanados en los sillones de la casa de Jacoby, donde se forja Ramona, cruzaron ideas acerca de qué y cómo era, y por qué existía la revista.
Ahora, un extracto de esa conversación:
Cippolini : -Ramona son varios proyectos de revista que confluyen en un mismo soporte.
Lindner: -Y se sostiene plural porque hay magia, y la magia se da por el interés común por el arte.
Jacoby: -Mi trabajo es sostener esa falta de línea editorial. Un ejercicio difícil. La línea editorial plantea que no hay una voz única que pueda reflejar una realidad compleja, una cultura. Esto demanda esfuerzo y participación colectiva.
C: -Creo que cada lector hace su propio recorrido por la revista. Cada número es muy diferente a otro, y así, se puede decir que hay un estilo Ramona 5, un estilo Ramona 8, etcétera. Ramona es como una novela familiar por entregas, como dicen los alemanes. O como un diálogo ininterrumpido, como quería Blanchot.
Moreira: -El centro de Ramona es difuso, ni superdemocrático ni superelitista.
Aisenberg: -Ramona tiene la estructura de un foro abierto en Internet. El e-mail es lo que le da un perfil tan dinámico. No existiría sin e-mail.
Calmet: -Ramona es como un congreso.
C: -O como un salón de rechazados.
A: -En un país donde se han prohibido las reuniones, Ramona es una reunión pública muy contundente. Lo cual incluye una cantidad de errores obligatoria.
Bruzzone: -La exhaustividad apunta a quebrar el recorte que imponen los medios.
J: -Pero también nos hartamos de que cualquiera escribiera cualquiera cosa -esto incluye ofensas personales-, y por eso pusimos encargados de secciones. Igualmente, no se descarta el material que el editor en cuestión no elige. Los encargados de secciones garantizan también cierta profundización en los temas.
B: -Es una suma de deseos lo que va creando la revista.
J: - Siempre me pasa lo mismo:empiezo pensando que el número es una porquería, y en los últimos tres días me sorprendo con los resultados.
Pavón: -No se seleccionan los textos para llegar a una cierta unidad temática. Si la hay es casual.
B: -El editorial es lo último que se escribe. No hay una declaración de intenciones, es un resumen.
Sobre el espectro de lectores, dice Jacoby: "Ramona ha tenido adhesiones fervorosas y silencios sorprendentes. La gente más top está suscripta (de los 150 suscriptores, 100 son chic-érrimos ). Después hay un nivel de gente del tipo me gustaría ser concheto que la considera contracultural y no adhiere. Y tiene miles de lectores artistas. Afuera también la leen: en Berlín, Barcelona, Nueva York. En Brooklyn se hacen tardes de lectura de Ramona. En general son argentinos, extranjeros chiflados que conocen la Argentina, o académicos procedentes de la UCLA, el MIT o Princeton".
Resulta evidente que el objeto Ramona es una pasión. Y esto es así porque el grupo estable y sus adláteres han recuperado algo esencial:hacer de la discusión un rito, algo espontáneo y contagioso.
El clima de esa noche recuerda al de los martinfierristas, que escribían páginas memorables de la cultura argentina mientras se despachaban contra medio mundo. Y al mismo tiempo podría identificarse con el universo paródico del Adán Buenosayres , el novelón de Leopoldo Marechal.
Hay tantos nombres cifrados detrás de los artículos de Ramona -donde los autores suelen verter los rasgos más sobresalientes de su personalidad-, que parece una novela en clave. Y el tono esperpéntico, autoindulgente y a la vez autoincriminatorio de la revista se acerca demasiado a las socarronerías que aplicó Marechal para retratar a sus compañeros de generación.
El tiempo dirá cuánto de razón tuvo Arellano esa noche, cuando se le escapó eso de que "Ramona ya es un mito, por eso va a ser muy difícil matarla".
Santiago García Navarro

Adiviná cómo es ...
El proyecto empezó a cobrar forma en una reunión en casa del artista Sebastián Gordín, pero venía gestándose en el corazón de Gustavo Bruzzone desde mucho antes. Ahí congeniaron el coleccionista y Roberto Jacoby.
El nombre Ramona es un homenaje a la prostituta de apellido Montiel que creó Antonio Berni para muchos de sus cuadros. Sobre la historia del personaje hay un dossier especial en el último número. ¿Una primicia? Desde el número 13 la revista cambiará de nombre: será Razona, Ratona, Rabona o Mamona, según el clima del momento. Si la otra Ramona llegó al año, es por obra y gracia de la tenacidad. Por eso no faltan ardides para mantenerla viva. A saber: la colaboración gratuita de la editorial jurídica Ad Hoc, que corre con el papel y los gastos de impresión; los suscriptores, que todavía no llegan a doscientos; aportes espontáneos que se depositan en urnas en varios locales; finalmente, los bolsillos de Bruzzone y Jacoby. Total de costos fijos: $ 2000 por número, pero los gestores aseguran que para llegar al ideal habría que sumar $ 1000 más.
Listado completo de bocas de expendio: Librería Técnica CP67, Belleza y Felicidad, Fundación Proa, Dabbah-Torrejón, Cecilia Caballero, Del Infinito, Hoy en el Arte, Living, La Carpintería Artesanal, librería Gandhi, librería Prometeo (Palermo), La Boutique del Libro (San Isidro), Asunto Impreso (Centro Cultural Recoleta), ICI, Ruth Benzacar, Juana de Arco, Fundación Bollini, La Victoria, Espacio Giesso y centros académicos de la UBA. Ramona en la red: http://www.cooltour.org/ramona .

ARTE: La mejor revista literaria

Extracto de una nota del escritor Ricardo Piglia, publicada en las páginas de Ramona poco tiempo atrás.

Viernes 11 de mayo de 2001 |

Ramona es una muy buena revista literaria. Creo que las revistas literarias que se han sacado en este país son buenas porque no se refieren exclusivamente a la literatura, sino a un objeto ajeno a la literatura. La literatura es eso, se refiere a algo que no es ella misma, sino a la realidad. Entonces, las mejores revistas que se han publicado en la Argentina no son revistas literarias.
Y Ramona es la mejor que sale ahora. Como Fierro, como Lulú. Ramona y Lulú usan el lenguaje para referirse a una realidad que no es lingüística, en un caso la música, en el otro la pintura, y como son empresas muy atrevidas no tenían más remedio que ponerle un nombre de mujer.
Ramona sabe que el suyo es un objetivo extremo y lleva eso al punto límite. Es decir, no hace la concesión de poner ninguna ilustración. Remite al puro lenguaje la reconstrucción y recomposición del mundo de las artes plásticas, que es un mundo esencialmente visual. Esto explica el carácter radical de la revista. Es una apuesta imposible. No tener imagen y ocuparse de todas las exposiciones convierte a la revista en literaria, porque la revista se enfrenta con el lenguaje mismo, aunque a ellos no les interese ese problema ni se lo planteen.

ARTE: Las paradojas de Miss Ramona por Juan Valentini

Viernes 11 de mayo de 2001

Los editoriales de Ramona giran hasta el mareo sobre un mismo tema recurrente: el poder. ¿Subtemas?, ¿motivos? El terreno que la revista se va ganando, lo mucho que sufre sus conquistas, el irónico lamento ante la pérdida de adhesiones, las soterradas amenazas contra los que deciden permanecer indiferentes o en esa clase de silencios que terminan siendo tan audibles...
A Ramona no le duele demasiado no tener mejor papel, pero sí carecer de toda la fuerza a la que aspira. El sueño es conquistar a todos. Por eso corren lágrimas debajo de su maquillaje de autosuperada. Ramona quiere hacer historia -ya tiene su lugar, qué duda cabe-, ser atacada y mimada, vilipendiada y servida (no tanto como la prostituta que le dio nombre, pero sí, por lo menos, como muchos hombres y mujeres que hacen de la histeria un culto), porque nada le importa tanto como ganarse el cielo y el infierno, para influir sobre ambos.
Paradójicamente, se desea a sí misma anárquica para cuidarse de que nadie quede afuera, o más bien para crear el lugar sin gobierno donde todos querremos estar (básicamente porque será el único en el que podremos). Si todos estamos con Ramona, Ramona será indestructible. Por eso no le corta el chorro a nadie, ni siquiera a los que son denostados en esas mismas páginas convulsas.
Iván Calmet sostiene que tener a Ramona de enemiga sería demasiado peligroso, porque equivaldría a tener cientos de enemigos juntos. Agrego algo peor: son enemigos que no están de acuerdo entre sí salvo por el hecho de compartir un mismo canal de comunicación. La unidad en la diversidad que hay en Ramona, y que nace del no siempre genuino respeto, aunque sí entusiasmo, por la opinión del otro, es el arma principal de su proyecto imperialista. Citemos al respecto a Lux Lindner: "El único enemigo de Ramona es el silencio". Lo cual quiere decir: lo único que no soportaría Ramona es la invisibilidad. Una paráfrasis: "Expande tu idea de democracia, se dijo un día Washington, y serás dueño del mundo".
Ramona, pues, va en camino de solidificarse hasta perder la última grieta. Clamará entonces por algún enemigo que la asista en su locura de vieja, y al no encontrarlo preferirá morir. Morir para volver a nacer, para seguir negándose, para seguir construyendo su mito.
Ramona es el ideal de todo editor realmente ambicioso: no ser una, sino todas las revistas.

ARTE: Anarquía, igual a originalidad

Lo esencial de una consulta telefónica con la crítica literaria Beatriz Sarlo

Viernes 11 de mayo de 2001

Lo que más impacta de Ramona en el actual contexto cultural argentino es el carácter libertario, cuasi anárquico de su escritura. La de Ramona es una masa de escritura despareja donde, al mismo tiempo, hay un principio de cocido, de hilvanado de esos niveles disímiles de escritura. Su carácter hiperpluralista es de una enorme originalidad. En este punto, Ramona se diferencia de las revistas culturales argentinas porque éstas tienden a ser espacios de fracciones estéticas.