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Ramona, cinco años sin fotos

Ramona, cinco años sin fotos La Nación DOMINGO 8 de Mayo de 2005 por Rafael Cippolini

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/arte/nota.asp?nota...

No nos propusimos el récord, pero sucedió: 50 números en cinco años. Cuando el 27 de abril del 2000 el primer número de ramona apareció impreso, un galerista porteño le auguró a Gustavo Bruzzone (uno de los pilares de este proyecto, y su primer editor): "Tengo un ejemplar de tu revista ¡ojalá que puedan editar un número más! Aunque seguro que al tres no llegan". Nunca antes, en nuestro país, una revista dedicada exclusivamente a las artes visuales publicó tanto en tan poco tiempo. Tampoco creo que sean muchas, en el planeta, las revistas de arte que no tengan imágenes (yo no conozco ninguna otra). Desde su irrupción ramona desacomodó -sin proponérselo del todo- los hábitos de escribir sobre arte en nuestro medio; más importante que encontrar un discurso fue para nosotros propiciar pequeños chapoteos que culminaran en maremotos. No en el sentido de inducir a ningún escándalo, muy por el contrario: creíamos que los textos sobre estética que circulaban en ese momento estaban demasiado cómodos con las imágenes con las que debían entrometerse, por lo cual intentamos otro tipo de hospitalidad estilística. Durante años leímos revistas que se proponían como la conciencia del arte, su precepto y su juicio. Tan por el contrario, soñábamos (y aún soñamos) con ser el inconsciente colectivo del mundo del arte. Una redacción sin puertas, el negativo exacto a un búnker de intelectuales sugiriendo modos de ver y leer desde la absoluta soledad de su feudo. Al panóptico habitual de los magazines culturales le sumamos el perdernos una vez y otra en el medio del tumulto. El barullo del arte, el batifondo constante de cientos de voces al unísono, que sigue siendo nuestra música favorita.
En su primer año y medio ramona no fue otra experiencia que la de un alud de comentarios escritos, en su gran mayoría, por artistas de todos los credos, tendencias y edades. Así lo habían maquinado Bruzzone y Roberto Jacoby, el segundo de los grandes pilares del proyecto. Pero entonces sobrevino el gran giro: de una dinámica provocada por artistas haciendo las veces de críticos, pasamos a un ejercicio mutante de la teoría: un gabinete de artistas, investigadores, historiadores, sociólogos, escritores y periodistas narrando y ensayando una urgente enciclopedia sobre la galaxia del arte de nuestro tiempo. Algo persistió de la primera época: la superposición constante, el choque ininterrumpido; somos muchos proyectos en un mismo soporte (y avanzamos en una dialéctica de autitos chocadores).
A ramona papel se le sumó, poco después, ramona semanal: un hemisferio web de servicios e informaciones siempre actualizadas ( www.ramona.org.ar ),somos absolutamente una publicación post-? 90. Seguimos siendo una extraña mixtura de fanzine, órgano de difusión de sectores estéticos diversos, etc, al que se fueron sumando varias actividades organizadas por la Fundación Start. Numerosos acontecimientos para un proyecto independiente que cumple su primer lustro.